lunes, 14 de marzo de 2011

(............)

Odio tu sonrisa. Odio tu increíble sonrisa. La odio. La odio porque cuando sonríes, me vuelvo totalmente impotente. Impotente por no tener fuerzas ni valor para apartar mi mirada de ella. De ti. Porque cuando aparece, pierdo el norte, nosé donde voy, ni porqué estoy en esté lugar, qué he venido a hacer aquí. No sé como lo haces, pero eres capaz de hacerme enloquecer con solo una carcajada. ¿Y tu mirada?. Qué decir de ella… Si a veces pienso, que es imposible calificar con palabras algo tan increíble y maravilloso como son tus ojos. Ese brillo especial que desprenden cuando fijan su punto de atención el algo. Pocos lo ven, pero… yo me conozco a la perfeccion el punto exacto de tu iris en qué aparece. No soy una persona fácil de impresionar, pero supongo que tú eres diferente. Una mirada o una sonrisa son capaces de convertirse en el mejor regalo de cada dia… Asi eres tú. Lo cambias todo. Hasta me cambias a mi. Que si, que cuando digo que si me lo pidieras, recorrería con los ojos cerrados el mundo de norte a sur, este a oeste. Es totalmente cierto. Que yo no hablo por hablar, y mucho menos cuando se trata de ti. Quizás pueda sonar tonto, pero esque cuando estoy contigo, aunque sea a distancia, o en esos momentos en que apareces en mi mente, me vuelves mejor de lo que soy. De repente, es como si me sintiera con la fuerza necesaria como para cambiar el mundo. Increible, ¿verdad?. Todo tú lo eres. Eres capaz de con una mirada en el momento justo, sacar lo bueno de mi y hacer que las imperfecciones, esas que me martirizan dia a dia, se conviertan en simples añadidos, sin la mas minima importancia. ¿Quieres que trate de explicarte el motivo por el cual sé que te quiero?. Porque cuando pienso en ti, no pienso en ti como el ser sin imperfecciones que muchos piensan que eres. Pienso en ti como ese conjunto de virtudes y defectos que te definen. Y no intento cambiar esa parte imperfecta, porque para mis ojos, a pesar de ser esa parte defectuosa de ti, forma parte de tu perfección. En otras palabras. Veo perfecto lo imperfecto. Y cuando lo hago, me entran unas ganas enormes de abrazarte. De correr hasta ti y tocarte para comprobar si verdaderamente no eres uno de los muchos sueños que componen mi vida, para comprobar si eres real. Si estás aquí. Y cuando lo hago, cuando consigo llegar hasta ti, tú… Tú vuelves a sonreír. Y el mundo se me viene encima. Mi mirada busca la tuya, mis manos creen acariciar tu cara. Y miles de mariposas revolotean a nuestro alrededor, haciéndome temblar. Haciendo que parezca imposible mantenerme en pie (…) Una pregunta: ¿Realmente existes?.

No hay comentarios:

Publicar un comentario